Mi corazón está muy lleno. Tanta gratitud por cada persona, cada ancestro, cada momento que nos ha llevado a este lugar y este momento. Hoy tuvimos la ceremonia de la primera piedra, lo que significa que Víctor y su equipo han cavado parte de los cimientos (ver fotos anteriores en el post anterior), para que realmente pudiéramos colocar la primera piedra.
Invitamos a muchos amigos que nos ayudaron a llegar a este momento, y por cuestiones de horario no pudieron venir todos (era un día laboral por los viajes de mi parte y de Federico). Patricio y Mari son unos de nuestros primeros amigos aquí y nos presentaron a Víctor el arquitecto de nuestra casa. Cris, a quien Fede conoció recorriendo la montaña aquí. Cris y su esposa Odilia han sido nuestros fieles guías en el proceso de comprar el terreno y vivir aquí. Odilia ha sido una guía honesta y amable al ayudarme a navegar las normas culturales que estoy aprendiendo con humildad y, a veces, con confusión. No sabes lo que no sabes es mi mantra.
La ceremonia abrió por Patrick y Mari (ex sacerdote y monja, ahora casados por muchas décadas), quienes nos ofrecieron bendiciones, oraciones y agua bendita. Mari creó un hermoso altar con la imagen de la Virgen de Guadalupe y flores. La Virgen es nuestro primer regalo para nuestra casa.
Fede tuvo el idea de invitar a las autoridades locales a la ceremonia. Para nuestro deleite y sorpresa, se presentaron todos, más de 10 personas, nativos de este pueblo. Ofrecen su tiempo como voluntarios para administrar este pueblo (así es como funcionan los pueblos aquí, a través de la energía voluntaria y el tiempo de los residentes nativos). Cada uno de ellos compartió sus pensamientos sobre vivir aquí, orientación sobre estar en comunidad y nos dio una cálida bienvenida.
El arquitecto Víctor y Juana, su maravillosa esposa, su hija Diana y hijo Luis hicieron que toda la ceremonia fluyera. Que equipo tan unido y talentoso. Juana y Diana hicieron unas tostadas increíbles con sus tortillas de maíz frescas y yo compré tamales de un vecino de Patricio y Mari, así que después de la ceremonia todos comimos muy rico. Muchos de nuestros invitados compartieron que esta ceremonia ya no es común y que les encantó ser parte de ella...
Fede y yo terminamos la tarde soñando con la fiesta que haremos una vez que nos mudemos a la casa. Será un domingo, y creo que el menú incluirá cordero.
Este es un sueño hecho realidad. Cada momento es un regalo. Cada persona en nuestro camino. Estas montañas.
Gracias Creador.
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